
La immensa majoria d'assalts urbans realitzats durant el segle XVIII, I al contrari del que havia passant durant la Guerra dels 30 Anys, acabaven amb un pacte de rendició, un cop els assaltants havien assolit una posició prou beneficiosa per a ells. Això abaratia el cost de la guerra en termes econòmics I humans, doncs evitava el saqueig indiscriminat de ciutats i, al mateix temps, mantenia l'ordre entre els soldats atacants, que no podien perdre's pel casc urbà durant dies a la recerca de botí.
El cas de la ciutat de Lleida fou, malauradament, diferent. La longitud i les condicions de l'atac van fer que, un cop perforades les defenses aliades, es desencadenés un saqueig indiscriminat i salvatge de la ciutat. La majoria d'habitants i soldats es van poder allotjar al castell de Lleida, esperant des d'allà ajuda des de la guarnició del Gardeny; tots dos punts forts es van rendir, com hem vist, el dia 11.
Com a mostra d'aquest tipus de pactes, reproduïm el que es va firmar entre als atacants i els defensors d'aquests dos punts, tal i com ens ha arribat a través de les Narraciones Históricas de Francesc de Castellví.
Com veurem, sobta la cerimònia amb la que els defensors marxen, sense ésser detinguts ni desarmats, cap a la seguretat de les línies aliades a Catalunya, fins i tot duent amb ells part de l'artilleria que havia defensat fins aleshores la ciutat. D'altra banda, veiem com es reflecteix la dinàmica de marxa usual dels exèrcits de l'època, segons la qual les tropes marxaven dos dies i el tercer es destinava al descans i a la confecció de pa i altres aliments cuinats. Sobta, com a apunt final, l'atenció que els pactes realitzats durant la Guerra de Successió procuren als ferits i malalts, als quals es dediquen bona part de les clàusules estipulades.
Artículos de la capitulación del castillo de Lérida y fuerte de Gardeny entre S.A.R. el Sr. duque de Orleans de una parte y S.A. el Sr. príncipe de Hesse Darmstadt, comandante general de dicha plaza.
Que todas las tropas de los aliados, así españoles como de cualquier otra nación que sean, saldrán en el espacio de tres días de la firma de los presentes artículos con todas sus armas, caballos y bagajes, tambor batiente, cuerda encendida, bala en boca y banderas desplegadas, con entera libertad y seguridad de sus vidas y libertades, marchando a la armada bajo el mando del marqués de las Minas por el camino más corto, i no siendo obligados a marchar más de 4 leguas por día, descansando uno de 3 en 3 sin acampar, donde serán provistos de forraje y alojamiento sin paga. La guarnición tendrá libertad de tomar pan y provisiones para 8 días y marchará por la brecha al amanecer sin ser inquietada ni molestada en su marcha por pretexto alguno y será conducida al marqués de las Minas y escoltada de 100 caballos de nación francesa, y el bagaje marchará por el camino más cómodo que a una legua de la plaza se incorporará con la guarnición.
Acordado como mañana día 12 de este mes las puertas del castillo y fuerte de Gardeny nos sean entregados, esto es, que nuestras tropas ocuparán lo de fuera, en donde concurrirá un oficial general para impedir la entrada de los soldados y las dichas puertas se dejarán abiertas y entregadas a mediodía.
Con las citadas tropas saldrán también los comisarios de guerra, todos los ingenieros, oficiales de artillería, artilleros, minadores, bombarderos y asistentes de la artillería, capellanes de regimientos y generalmente todos los que se hallarán pertenecientes y dependientes de dicha guarnición, como proveedores, vivanderos y otra cualquier gente destinada para la asistencia de las tropas con todo su equipaje.
Acordado en cuanto a lo que es necesario la marcha de la guarnición, quedando lo demás incluido en los mismos artículos.
Que se enviarán al castillo 150 carros de a 4 mulas para el transporte del equipaje de los oficiales, enfermos y heridos que se hallan en estado de seguir las tropas.
Acordado.
Hallándose los oficiales y soldados enfermos y heridos en tal estado que sea conveniente dejarlos en Lérida para su curación, entonces los comisarios, médicos, cirujanos, boticarios y otros dependientes tendrán la libertad de quedar con ellos hasta que los enfermos y heridos puedan unirse al ejército, sea en el campo u cuartel del marqués de las Minas, en el cual caso se les darán los pasaportes necesarios y los convoyes como juzgaren los oficiales más conveniente, de suerte que ellos no reciban daño alguno en Lérida ni en las marchas, y que se les darán las provisiones necesarias y los carros en las villas y lugares en la distancia de tres jornadas; y para la seguridad de dichos enfermos y heridos se darán rehenes, quedando en las casas particulares u hospitales, de donde no serán desalojados bajo cualquier pretexto que sea hasta que se hallen en estado de marchar.
Acordado.
Toda la harina, ganado, vino, medicinas y todas las otras provisiones necesarias para los enfermos y heridos que se encuentran en los almagacenes, se dejarán en manos de lo médicos, cirujanos y otros asistentes del hospital para el vito y servicio di dichos enfermos y heridos.
El gobernador entregará todas las cosas necesarias medicamentos y provisiones para los heridos y enfermos, pero los médicos, cirujanos y boticarios no podrán entregar ni tomar cosa de los almagacenes sin orden de nuestro gobernador.
Los sitiados saldrán con cuatro piezas de cañón de bronce, es a saber, dos de a 12 libras de bala y dos de a 6 y para cada pieza pólvora y balas para seis tiros, y se les darán los tiros necesarios para conducir dichos cañones hasta el ejército del marqués de las Minas, como queda dicho.
Acordado.
Todos los prisioneros hechos antes y durante el sitio serán restituidos con buena fe de las dos partes.
Acordado.
Ningún soldado será detenido ni sacado de sus filas bajo pretexto de deserción y ningún otro motivo.
Acordado.
No entrarán en el castillo ni fuerte de Gardeny tropas francesas, españolas ni otras ningunas antes que las guarniciones hayan salido, menos que con consentimiento o licencia de los generales de ambas partes.
Acordado como deuda en el primer capítulo.
Los derechos e inmunidades de los eclesiásticos, religiosos y ciudadanos que se hallan en el castillo de Lérida serán mantenidos, protegidas y guardadas sus vidas, libertad y bienes como lo han gozado y gozaban en todo tiempo antes del sitio y el gobernador y ciudadanos tendrán la libertad de disponer de sus efectos en el término de 4 meses y de retirarse donde quieran sin impedimento alguno.
Todos los eclesiásticos, religiosos y ciudadanos que se hallan en el castillo tendrán la libertad de salir con todos sus efectos y de pasar al cuartel de los enemigos o salirse en el espacio de seis días y sus efectos luego que podrán tener carros y mulos para llevárselos.
Las armas de los enfermos y heridos serán entregadas a los oficiales que quedarán encargados de dichos enfermos y se darán a los soldados hallándose en estado de marchar.
Acordado.
Los comandantes del castillo de Lérida y fuerte de Gardeny harán entregar fielmente todas las municiones de guerra y provisiones sin desperdicio alguno y por este efecto se permitirá a un comisario de guerra y otro de artillería tomar inventario de todo lo que hay en dicho castillo y fuerte de Gardeny.
Acordado.
Que no se permitirá a eclesiástico alguno ni a otra persona el llevarse ornamentos ni otras cosas dedicadas al uso de la iglesia y del obispo.
Acordado.
Todos los artículos referidos serán debidamente cumplidos e inviolablemente observados según sus voces, sentido e intención como en ellos viene expresado.
Lérida noviembre, a 11, de 1707. Felipe, duque de Orleans. Enrique,Castellví, F. Narraciones Históricas, vol II, pp 464-465. landgrave de Hesse.
Malgrat l'enorme superioritat dels borbònics a les darreries del 1707, aquests no podrien avançar cap a Barcelona després de la capitulació de Lleida. Els motius principals van ser, per una banda, que la caiguda de la ciutat es va produir al novembre, per la qual cosa caldria esperar fins la primavera següent per a la ofensiva sobre Barcelona. Per l'altra els resultats a la resta de fronts van ser més propicis als interessos aliats. A Flandes Marlborough tornaria a pulveritzar als exèrcits francesos a Oudenaarde (1708), i al nord d'Itàlia una expedició del príncep Eugeni de Savoia va atacar la principal base naval mediterrània borbònica: Toulon. Malgrat que el resultat fou una derrota dels aliats, que s'hagueren de retirar de la zona, s'aconseguí enfonsar bona part de la flota francesa emplaçada en aquest port. Una altra conseqüència fou la marxa d'una part de les tropes peninsulars cap a França, per tal de reforçar el contingent que defensava la ciutat de Toulon. Així doncs, els borbònics no tingueren suficients forces per a acabar la conquesta de Catalunya durant el període 1707-1709, temps que permeté als aliats refer-se de la derrota d'Almansa i construir un potent exèrcit que permetés capgirar la situació al front peninsular oriental durant el 1710.
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